UNA JÓVEN MAMÁ SIN LÍMITES

Con su bebe en los brazos, Rosa Linda camina de un salón al otro en la Universidad de San Fráncico de Quito saludando a los profesores y lista para su siguiente curso. Lo que pocos estudiantes saben es que Rosa Linda es una refugiada Colombiana que está buscando un mejor futuro para ella, su familia y su bebe de cinco meses a través del estudio.

Con tan solo 20 años Rosa es madre, refugiada y un ejemplo de superación para muchos. Ella llego hace cinco meses con sus padres, hermanos e hijo escapando de amenazas de muerte por parte de grupos armados. Rosa es parte de un grupo de jóvenes de origen Colombiano, Venezolano y Ecuatoriano que integran el programa “A Ganar” ofrecido por la Fundación de las Américas para el Desarrollo (FUDELA) con el apoyo de la Universidad San Francisco y La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). “Este programa es una oportunidad para salir adelante, nos ayuda a encontrar una ocupación productiva que nos da para vivir. Para mí, esta es una oportunidad para realizar mis sueño que es estudiar y dedicarme a la gastronomía” Me conto Rosa Linda cuando tuve la oportunidad de compartir un café con ella y conocer su historia.

Junto a otros 42  participantes, Rosa asiste a cursos en la Universidad San Francisco  durante dos meses que la prepararan para encontrar un empleo, continuar sus estudios y/o crear su propia empresa. Rosa me cuenta que el impacto más grande que el programa ha tenido hasta ahora ha sido en sus valores. “cuando hacemos actividades deportivas dirigidas aprendo sobre la paciencia, la capacidad de expresar lo que pienso sin ofender, y el trabajo en equipo entre otros”. Y es que A Ganar busca también trabajar el desarrollo personal de sus participantes a los cuales se les inculca competencias como el respeto, el trabajo en equipo, la disciplina, autodesarrollo, enfoque de resultados y la comunicación efectiva.

Otro objetivo del programa es crear espacios de convivencia entre jóvenes de diferentes culturas y nacionalidades. En el programa participan jóvenes colombianos, venezolanos, y por supuesto ecuatorianos. “El compartir con otros me ha ayudado a identificar y valorar los diferentes comportamientos típicos de otros grupos culturales y regionales. Me ha permitido abrir mi manera de ver a los demás y reconocer sus diferencias de manera positiva”, Afirmo Rosa. De esta manera, A Ganar no solo prepara a estos jóvenes para salir adelante, sino que también siembra una semilla de respeto y cordialidad entre los diferentes habitantes de Ecuador, el país de Sur América que recibe más refugiados. “El programa A Ganar me ha permitido ver a las personas de Ecuador de una manera más positiva ya que ha sido duro encontrar una estabilidad en una sociedad donde el Colombiano es visto muchas veces negativamente”. Rosa concluyo.

VOLVIENDO A REIR

No hay reunión que pase sin que Rubí nos haga reír. Con su sonrisa de madre y vivos ojos verdes, Rubí llena la habitación de un calor y una alegría que nunca esta demás.  Esta refugiada Colombiana que lleva más de 15 años en el Ecuador es todo un personaje carismático donde quiera que vaya.  Sin embargo, pocos se darían cuenta que Rubí necesita ayuda. Cada martes  en la mañana, Rubí  busca  una salida de la profunda ansiedad y tristeza que la atormenta desde hace más de un año cuando su hija fue casi asesinada.

Rubí es una de las participantes de un programe de ayuda psicológica llamado “Desafío” el cual es ofrecido por La Fundación de las Américas para el Desarrollo (FUDELA). El objetivo de este programa es que personas que han vivido experiencias traumáticas  y que estas continúan afectando su diario vivir, sean capaces de superarse al confrontar la experiencia traumática con el apoyo de su grupo. “el programa me parece bueno, porque uno comparte y aprende cosas nuevas”, me comenta Rubí mientras hablábamos sobre su experiencia en el programa, “el compartir con otros y aprender de sus experiencias lo ayuda a uno a entender que no solo yo tengo problemas sino que todos venimos por las mismas causas”.

Junto a Rubí, varios refugiados Colombianos e inmigrantes Venezolanos que buscan un mejor futuro lejos de la violencia política en Colombia y Venezuela se reúnen cada martes para superar el desafío que representa los capítulos oscuros de su pasado. Bajo la guía del staff de FUDELA, los participantes se someten a varios ejercicios psicopedagógicos como caminar con los ojos vendados y repetir lo que desean en su vida en voz alta que les ayudan a canalizar los conflictos del pasado y los del presente y volverlos oportunidades de autodescubrimiento y crecimiento. “Aquí aprendo a expresarme, a ser quien yo soy sin ser juzgada” me  cuenta Rubí de su experiencia en el programa Desafío. La idea es crear un espacio donde los participantes se sientan capaces y seguros de enfrentar sus miedos y salir adelante convirtiendo las experiencias traumáticas en experiencias de aprendizaje y superación.

Con una gran sonrisa y sus ojos verdes llenos de esperanza Rubí concluye nuestra conversación con sus expectativas del programa: “Yo quiero ser capaz de canalizar mis emociones para poder seguir mi vida y surgir. Ya no quiero seguir con la tristeza con al que vivo desde hace más de un año. Quiero volver a mi vida de antes, ser capaz de recordar las cosas y surgir”.